

El proyecto de recuperación del Castillo de Pliego ha logrado la puesta en valor de uno de los principales referentes del patrimonio histórico de la Región de Murcia, consolidándolo como un espacio accesible, seguro y adaptado para la visita turística y la divulgación cultural.
Situado en un enclave estratégico sobre un promontorio rocoso que domina la vega del río Pliego, esta fortaleza de origen andalusí, construida en el siglo XII, tenía como objetivo recuperar su papel como elemento clave en la interpretación histórica del territorio. La intervención ha permitido revertir el avanzado estado de deterioro que presentaba el monumento, caracterizado por importantes patologías estructurales, garantizando así la conservación de su alto valor histórico, arquitectónico y paisajístico.
La actuación desarrollada se ha basado en tres ejes fundamentales: la conservación del patrimonio histórico, la investigación arqueológica y la dinamización del turismo cultural sostenible. Gracias a la consolidación de elementos esenciales como la torre del homenaje, las murallas y la antemuralla, junto con la adecuación de accesos y la mejora de las condiciones de seguridad, el castillo se presenta hoy como un recurso patrimonial plenamente recuperado y preparado para su uso público.
Asimismo, el proyecto ha permitido interpretar y difundir la historia del Castillo de Pliego, profundizando en su evolución desde fortaleza islámica hasta castillo feudal vinculado a la Orden de Santiago, así como en su función dentro del sistema defensivo del sureste peninsular. Esta labor de divulgación refuerza su valor como recurso educativo y cultural.
La integración del castillo en una red de recursos patrimoniales del entorno, junto a otros enclaves como el Castillo de las Paleras y el yacimiento de La Almoloya, ha consolidado su posicionamiento como destino de turismo cultural en Murcia, contribuyendo al desarrollo local y a la valorización del paisaje histórico.
En conjunto, la recuperación del Castillo de Pliego se ha materializado como una intervención integral que combina restauración patrimonial, puesta en valor turística y difusión cultural, convirtiendo este enclave en un referente del patrimonio histórico visitable en la Región de Murcia.
La recuperación del Castillo de Pliego se configura como un proyecto estratégico financiado con fondos Next Generation EU, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, destinado a la rehabilitación del patrimonio histórico con uso turístico. La actuación ha contado con la implicación de diferentes administraciones públicas, entre ellas el Ayuntamiento de Pliego como promotor, y el Ministerio de Industria y Turismo como organismo financiador, consolidando un modelo de colaboración institucional orientado a la protección, activación y sostenibilidad del patrimonio cultural.



Las actuaciones de rehabilitación en el recinto interior Castillo de Pliego se han centrado principalmente en:
La primera intervención ejecutada ha sido la limpieza integral del recinto y la eliminación de la vegetación invasiva, acompañada de un estudio de la vegetación autóctona. El estado previo del castillo presentaba una colonización vegetal generalizada que dificultaba gravemente su recorrido, llegando incluso a hacerlo peligroso para los visitantes. Esta actuación inicial ha permitió recuperar la visibilidad del conjunto y establecer una base técnica para las intervenciones posteriores. Asimismo, el análisis de la vegetación ha facilitado la identificación de especies compatibles con la conservación del entorno, integrando criterios de sostenibilidad en el proyecto.
Una vez eliminado el estrato vegetal, se ha podido realizar un diagnóstico preciso del estado de conservación del recinto, evidenciando la existencia de derrumbes, acumulaciones de tierra y alteraciones en los niveles originales, especialmente en el sector norte del castillo. El objetivo principal de la intervención ha sido la recuperación de un recorrido continuo, accesible y seguro, lo que ha requerido actuar sobre los niveles de suelo existentes. En muchos puntos, estos niveles superaban incluso la altura de los restos conservados de las murallas, lo que indicaba claramente la presencia de aportes de tierra no originales acumulados a lo largo del tiempo.
En el sector norte del recinto, se ha llevado a cabo un proceso de rebaje controlado del terreno, eliminando hasta dos metros de tierra acumulada con el objetivo de recuperar los niveles originales del castillo (Fotos 1 y 2). Esta actuación ha permitido sacar a la luz la base rocosa y los niveles históricos de uso, fundamentales para la correcta interpretación del monumento. Como resultado, se han recuperado alzados interiores de muralla previamente ocultos, que han pasado a desempeñar una función clave en la configuración del recorrido visitable. Estos elementos se han integrado como sistemas de protección natural (parapetos), evitando la necesidad de incorporar soluciones externas y garantizando una intervención respetuosa con el carácter histórico del conjunto.
Como resultado, se han recuperado alzados interiores de muralla previamente ocultos, que han pasado a desempeñar una función clave en la configuración del recorrido visitable. Estos elementos se han integrado como sistemas de protección natural (parapetos), evitando la necesidad de incorporar soluciones externas y garantizando una intervención respetuosa con el carácter histórico del conjunto.
De forma generalizada el criterio de intervención se ha basado en la mínima intervención, la recuperación de elementos originales y la mejora de la seguridad del visitante. No obstante, las soluciones aplicadas han debido adaptarse a las condiciones específicas de cada zona, ya que el resto de frentes presentaban problemáticas diferenciadas en cuanto a conservación, estabilidad y configuración del terreno.
Los distintos tramos de muralla del castillo presentaban un estado de conservación muy deficiente, con patologías y pérdidas materiales de distinta entidad. Con el objetivo de garantizar una intervención coherente, respetuosa y técnicamente adecuada, se estableció una clasificación de actuaciones en función del grado de deterioro detectado en cada paño.
La intervención se ha desarrollado bajo criterios de mínima invasión y máximo respeto hacia las fábricas originales, diferenciando claramente las zonas reconstruidas y priorizando en todo momento la conservación de los elementos históricos existentes.
Las actuaciones se organizaron en tres grandes categorías según el nivel de pérdida material:
Cada una de estas situaciones requirió soluciones específicas adaptadas a las condiciones estructurales y materiales de la muralla.
En aquellos puntos donde la muralla había desaparecido completamente, se realizó una recomposición volumétrica destinada a recuperar el trazado original del recinto defensivo. Estas actuaciones se ejecutaron siempre desde el interior de la muralla y con una elevación mínima indispensable, evitando reconstrucciones excesivas o interpretativas.
Cuando los tramos conservados en ambos extremos mantenían una altura reconocible, las nuevas fábricas se alinearon con dichas cotas para restituir la continuidad visual y estructural del conjunto. En determinados sectores, especialmente en el tramo norte, la reconstrucción alcanzó desde el nivel del terreno hasta la altura máxima conservada de los paños adyacentes, debido a la desaparición total de la fábrica original (Fotos 3 y 4).
En otros casos, las recomposiciones tuvieron como objetivo recuperar parcialmente la altura defensiva de la muralla, devolviendo legibilidad y dignidad al sistema fortificado. Estas actuaciones permitieron además recuperar el tránsito seguro por el adarve sin necesidad de incorporar elementos ajenos, como barandillas metálicas, que alterarían la percepción histórica del conjunto (foto 5).
Las lagunas con pérdidas de núcleo superiores a 40-45 cm presentaban problemas graves de estabilidad y cohesión interna (Foto 6), por lo que requirieron intervenciones estructurales de mayor complejidad (Det. 1).
Criterios de actuación
Las pérdidas de material con profundidades comprendidas entre 15 y 40 cm requirieron una actuación menos invasiva, aunque siguiendo criterios similares de compatibilidad y estabilidad (Det. 2).
Criterios de actuación
Las zonas con pérdidas superficiales inferiores a 15 cm conservaron, en general, suficiente estabilidad material, por lo que las actuaciones fueron más ligeras y centradas en la conservación preventiva.
Criterios de actuación
Todos los productos fueron previamente ensayados en muestras selectivas para comprobar su compatibilidad cromática y evitar alteraciones como cambios de color, escamaciones o formación de costras.
Siempre que existían evidencias de la línea original de mechinales, estos elementos fueron reproducidos de forma regular en las nuevas recomposiciones. Esta decisión permite mantener la lectura histórica y constructiva de las fábricas originales, reforzando la coherencia visual de las intervenciones.
Otro de los trabajos fundamentales desarrollados en las murallas fue la adecuación de las coronaciones y de los sistemas de evacuación de aguas (Det. 3).
Criterios de actuación
Salvo incompatibilidad técnica puntual, todas las coronaciones se diseñaron con pendiente hacia el interior del recinto amurallado. Esta solución responde tanto a criterios de conservación como de integración visual:
Solución de acabado en coronaciones
Con el fin de minimizar el impacto visual del recrecido sobre el extradós de la muralla, se adoptó una solución de acabado específica:
Este sistema permite compatibilizar la correcta evacuación de aguas con una percepción más integrada y respetuosa de la silueta histórica de la muralla.
La ejecución de nuevos paños permitió incorporar sistemas de drenaje que evitan la acumulación de agua en el interior del recinto y alejan la escorrentía de los muros históricos, reduciendo así los procesos de erosión y degradación (Det. 4).
Las actuaciones realizadas en las torres del castillo han seguido los mismos criterios de intervención aplicados en las murallas, garantizando una lectura coherente y unificada del conjunto defensivo. Los trabajos se han centrado tanto en el tratamiento de los paramentos como en la consolidación estructural, actuando sobre pérdidas de material, erosiones y procesos de deterioro mediante técnicas de recomposición y conservación compatibles con la fábrica original.
En aquellos casos donde ha sido necesaria la recomposición de volúmenes, se ha adoptado como criterio general que las torres mantengan siempre una altura superior a la línea de muralla. Esta decisión responde a un doble objetivo: por un lado, facilitar la comprensión didáctica del sistema defensivo del castillo y, por otro, permitir una lectura más clara y diferenciada entre murallas y torres (Foto 7).
De las nueve torres documentadas en el castillo, únicamente cuatro conservan actualmente una entidad suficiente como para ser reconocibles volumétricamente. En estas torres se han llevado a cabo principalmente trabajos de consolidación estructural y estabilización de paramentos, siguiendo los mismos criterios de conservación aplicados en las murallas.
De manera excepcional, la Torre 1, conocida como Torre del Homenaje, ha requerido una intervención mínima debido a su buen estado de conservación. Las actuaciones se han limitado a trabajos puntuales de cosido y consolidación de almenas con riesgo de desprendimiento, además de un importante tratamiento antigrafiti, que ha constituido una de las principales labores de conservación en esta torre.
En el resto de torres que aún conservan parte de su alzado original, las intervenciones han consistido en recomposiciones mínimas y trabajos puntuales de consolidación.
En las torres completamente desmochadas o desaparecidas parcialmente, la intervención se ha centrado fundamentalmente en la protección de coronaciones y en la estabilización de los restos conservados, evitando reconstrucciones volumétricas innecesarias.
La decisión de no reconstruir estas torres responde a los criterios adoptados en proyecto de conservación patrimonial. Dichas estructuras quedan alejadas del itinerario principal de visita, por lo que su no recomposición, no afecta a la comprensión del conjunto defensivo ni a la experiencia del visitante.
Además, esta estrategia ha permitido preservar determinadas áreas como reserva arqueológica, garantizando la protección y conservación de fases históricas del castillo todavía visibles en estos sectores (Foto 8).
Las actuaciones sobre las antemurallas del castillo se han realizado de forma puntual y selectiva, centrando los trabajos exclusivamente en los sectores sureste y suroeste, al ser las áreas con mayor relación e impacto directo sobre el recinto superior actualmente intervenido.
La intervención ha sido muy limitada y respetuosa con el estado original de las estructuras. En la mayoría de los casos, las antemurallas se han recrecido únicamente hasta una altura máxima de medio metro, mientras que en otros sectores los trabajos se han reducido exclusivamente a la protección y consolidación de coronaciones.
Este criterio de actuación permite mantener la lectura histórica y volumétrica de las antemurallas como parte del sistema defensivo del castillo, evitando al mismo tiempo su progresivo deterioro y desaparición.
Debido a su localización, las antemurallas son los elementos más expuestos a la acción del agua de escorrentía procedente de las cotas superiores del castillo. Esta situación ha provocado graves procesos de erosión y pérdida material, llegando incluso a desaparecer completamente algunos tramos de muro como se puede observar antes de la intervención en la foto 9.
Por este motivo, gran parte de los trabajos realizados se han centrado en la protección de los paramentos y en la mejora de la evacuación de aguas, facilitando la salida controlada del agua procedente del recinto superior y reduciendo así el impacto de la humedad y la erosión sobre las estructuras históricas.
Las intervenciones realizadas garantizan la estabilidad y conservación de las antemurallas sin alterar la autenticidad del conjunto defensivo. La actuación busca preservar la imagen histórica del castillo, consolidando los restos existentes y minimizando futuras patologías derivadas de la acumulación y circulación incontrolada del agua.
Uno de los principales retos de la intervención ha sido la mejora de la accesibilidad y la adecuación del recorrido turístico dentro del castillo. La compleja topografía del terreno y los pronunciados desniveles existentes han condicionado significativamente las soluciones adoptadas, haciendo especialmente difícil garantizar una circulación completamente accesible en todo el recinto.
Con el objetivo de facilitar un recorrido más cómodo y seguro para los visitantes, se han incorporado diversas escaleras en aquellos puntos donde los desniveles eran más acusados, tal y como puede apreciarse en las Fotos 10 y 11.
Estas nuevas estructuras se han diseñado utilizando los mismos materiales y tonalidades empleados en las reconstrucciones volumétricas realizadas en el castillo, favoreciendo así una lectura unitaria y coherente de toda la intervención arquitectónica.
La solución adoptada para el acceso a la Torre del Homenaje presenta un tratamiento diferenciado respecto al resto de escaleras del conjunto. En este caso, se ha proyectado una estructura metálica ligera, resuelta mediante un sistema tipo cercha y acabada con piezas de madera, buscando una intervención contemporánea, reversible y claramente diferenciada considerando el carácter especial de la torre, siendo esta la única que será posible visitar en su interior.
Las tres escaleras principales ejecutadas corresponden a las zonas donde fue imprescindible intervenir de manera más directa para salvar los desniveles más pronunciados del castillo.
Sin embargo, en gran parte del recinto se ha optado por soluciones menos invasivas, resolviendo las diferencias de cota mediante terrazas escalonadas e itinerarios adaptados al relieve natural. Esta estrategia ha permitido integrar mejor el recorrido turístico dentro del paisaje histórico del castillo, reduciendo el impacto visual y constructivo de la intervención.
No obstante, debido a las condiciones específicas de determinadas áreas, estas soluciones no siempre han sido viables, siendo necesaria la ejecución puntual de escaleras construidas específicamente para garantizar la continuidad y seguridad del recorrido de visita.

1. Desbroce manual/mecánico de arbustos y hierbas en coronación
y paramentos.
2. Aplicación de herbicidas de contacto para evitar rebrote.
3. Retirada de restos vegetales y carga a contenedor

1. Saneado de bordes disgregados.
2. Relleno con tierra apisonada o mortero compatible (cal hidráulica
+ áridos).
3. En caso de huecos profundos, colocación de malla o entablado de
retén antes del relleno.

1. Reposición de volúmenes perdidos con técnica de tapial tradicional.
2. Levantamiento de tongadas compactadas con tierras similares a
las originales.
3. Recuperación de geometría y estabilidad estructural de los lienzos.
4.En zonas de grandes pérdidas, reforzar con elementos auxiliares
(fibras, varillas o encofrados ligeros).

1. Aplicación de consolidantes en zonas disgregadas (silicato de etilo
o cal líquida inyectada).
2. Rejuntado de fisuras y pequeñas lagunas con morteros de cal
pigmentados.
3. Tratamientos biocidas e hidrofugantes transpirables para controlar
biodeterioro y humedad.
*De forma general, las intevenciones se pueden resumir a grandes rasgos en:
Nivel 1. Saneado, limpieza + consolidación e hidrofugacion (De forma generalizada en todo el recinto).
Nivel 2. Relleno de oquedades con lagunas rehundidas, con mortero armado (espesor aproximado 30 cm max)
Nivel 3. Consolidación mediante cajones parciales de hormigón de cal armado, espesor aproximado 80 cm.
Los niveles 2 y 3 también conllevarían su correspondiente consolidación e hidrofucaión.
Además de esos tres niveles, se actuaría en las coronaciones o superficies superiores. Se sanearía, limpiaría y aplicaría una capa de mortero con ligera pendiente para evacuar aguas.